El Gaucho Martín Fierro, por José Hernández

VII

De carta de mas me via

Sin saber a dónde dirme,

Mas dijeron que era vago

Y entraron á perseguirme.

Nunca se achican los males

Van poco á poco creciendo

Y ansina me vide pronto

Obligao á andar juyendo

No tenia muger, ni rancho,

Y á mas, era resertor,

No tenia una prenda güena

Ni un peso en el tirador.

A mis hijos infelices

Pensé volverlos á hallar-

Y andaba de un lao al otro

Sin tener ni que pitar.

Supe una vez por desgracia

Que habia un baile por alli-

Y medio desesperao

A ver la milonga fui.

Riunidos al pericon,

Tantos amigos hallé

Que alegre de verme entre ellos

Esa noche me apedé.

Como nunca, en la ocasion

Por peliar me dió la tranca

Y la emprendi con un negro

Que trujo una negra en ancas.

Al ver llegar la morena

Que no hacia caso de naides,

Le dije con la mamúa

"Va...ca...yendo gente al baile"

La negra entendió la cosa

Y no tardó en contestarme-

Mirandome como á perro-

"Mas vaca será su madre"

Y dentró al baile muy tiesa

Con mas cola que una zorra

Haciendo blanquiar los dientes

Lo mesmo que mazamorra.

"Negra linda"... dije yo-

"Me gusta pa la carona"-

Y me puse á talariar

Esta coplita fregona:

"A los blancos hizo Dios

"A los mulatos San Pedro

"A los negros hizo el diablo

"Para tizon del infierno"

Habia estao juntando rabia

El moreno dende ajuera-

En lo escuro le brillaban

Los ojos como linterna.

Lo conoci retobao,

Me acerqué y le dije presto:

"Po... r... rudo que un hombre sea

"Nunca se enoja por esto"

Corcobió el de los tamangos

Y creyendose muy fijo-

"Mas porrudo serás voz,

"Gaucho rotoso" me dijo.

Y ya se me vino al humo

Como á buscarme la hebra-

Y un golpe le acomodé

Con el porron de giñebra.

Ay no mas pegó el de ollin

mas gruñidos que un chanchito,

Y pelando el envenao

Me atropello dando gritos.

Pegué un brinco y abrí cancha

Diciendoles "Caballeros

"Dejen venir á ese toro

"Solo naci... solo muero"

El negro despues del golpe

Se habia el poncho refalao

Y dijo "Vas á saber

"Si es solo ó acompañao"

Y mientras se arremangó

Yo me saqué las espuelas,

Pues malicié que aquel tio

No era de arriar con las riendas.

No hay cosa como el peligro

Pa refrescar un mamao,

Hasta la vista se aclara

Por mucho que aiga chupao.

El negro me atropelló

Como á quererme comer-

Me hizo dos tiros seguidos

Y los dos le abarajé.

Yo tenia un fancon con S

Que era de lima de acero

Le hize un tiro, lo quito

Y vino ciego el moreno.

Y en el medio de las aspas

Un planaso le asenté

Que lo largué culebriando

Lo mesmo que buscapie.

Le coloriaron las motas

Con la sangre de la herida

Y volvio á venir furioso

Como una tigra parida.

Y ya me hizo relumbrar

Por los ojos el cuchillo-

Alcansando con la punta

A cortarme en un carrillo.

Me hirbió la sangre en las venas

Y me le afirmé al moreno

Dandole de punta y hacha

Pa dejar un diablo menos.

Por fin en una topada

En el cuchillo lo alcé

Y como un saco de güesos

Contra el cerco lo largué

Tiró unas cuantas patadas

Y ya cantó pal carnero-

Nunca me puedo olvidar

De la agonia de aquel negro.

En esto la negra vino,

Con los ojos como agi-

Y empeso la pobre alli

A bramar como una loba-

Yo quise darle una soba

A ver si la hacia callar

Mas, pude reflesionar

Que era malo en aquel punto,

Y por respeto al dijunto

No la quise castigar.

Limpié el facon en los pastos,

Desaté mi redomon,

Monte despacio, y salí

Al tranco pa el cañadon

Despues supe que al finao

Ni siquiera lo velaron

Y retobao en un cuero

Sin resarle lo enterraron.

Y dicen que dende entonces

Cuando es la noche serena

Suele verse una luz mala

Como de alma que anda en pena,

Yo tengo intencion á veces,

Para que no pene tanto,

De sacar de alli los güesos

Y echarlos al campo santo.

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