La vida es sueño, por Pedro Calderón de la Barca

Jornada tercera

Escena V

(Salen el REY BASILIO y ASTOLFO.)

BASILIO

¿Quién, Astolfo, podrá parar prudente

la furia de un caballo desbocado?

¿Quién detener de un río la corriente

que corre al mar, soberbio y despeñado?

¿Quién un peñasco suspender, valiente,

de la cima de un monte, desgajado?

Pues todo fácil de parar ha sido,

y un vulgo no, soberbio y atrevido.

Dígalo en bandos el rumor partido,

pues se oye resonar en lo profundo

de los montes el eco repetido,

unos «Astolfo» y otros «Segismundo».

El dosel de la jura, reducido

a segunda intención, a horror segundo,

teatro funesto es, donde importuna

representa tragedias la fortuna.

ASTOLFO

Suspéndase, señor, el alegría,

cese el aplauso y gusto lisonjero

que tu mano feliz me prometía;

que si Polonia (a quien mandar espero)

hoy se resiste a la obediencia mía,

es porque la merezca yo primero.

Dadme un caballo, y de arrogancia lleno

rayo descienda el que blasona trueno.

(Vase.)

BASILIO

Poco reparo tiene lo infalible,

y mucho riesgo lo previsto tiene;

si ha de ser, la defensa es imposible,

que quien la excusa más, más la previene.

¡Dura ley! ¡Fuerte caso! ¡Horror terrible!

Quien piensa que huye el riesgo, al riesgo viene,

con lo que yo guardaba me he perdido;

yo mismo, yo mi patria he destruido.

(Sale ESTRELLA.)

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