Peregrinación de Luz del Día, por Juan Bautista Alberdi

Segunda parte

XI

Solución de otras objeciones al plan de Quijotanía

-Me queda siempre una duda, que sometí antes de ahora a mi señor, y es esta: ¿Qué utilidad práctica vamos a reportar de la creación de esta colonia o nación de animales? ¿Es un simple experimento científico, o es un mero entretenimiento para pasar el tiempo árido de la vida del campo? -pregunta el secretario a su señor.

-¡Es, dice gravemente don Quijote, una empresa de la más práctica y grande importancia! Yo bien veo, amigo secretario, que poco has meditado en los grandes recursos que ofrece la política a los hombres laboriosos y hábiles, que saben explotarla con más intrepidez que vanos escrúpulos. Ser el gobierno de un pueblo, aunque sea de carneros, es al. fin ser un gobierno; es tener derecho a tratar con los otros gobiernos, de poder a poder, de cambiar notas y honores con ellos, de enviarles y recibir representantes. Ser un Estado en lugar de una estancia, es tener derecho a darse un gobierno, a enviar senadores y diputados al Congreso federal, y gozar de dietas pagadas por el tesoro de la Nación. Todo esto es no solamente agradable y lúcido, sino extremadamente provechoso y útil. Tú, por ejemplo, ¿no serías más feliz en ir como senador al Congreso que estar de mayodormo de una estancia? ¿No te sería más agradable verme a mí de gobernador de un Estado que de oscuro propietario de una estancia?

-Ciertamente que sí -respondió el gallego, saboreando risueño su satisfacción anticipada-. Pero, ¿quién nos daría esos empleos?

-El sufragio universal de nuestro pueblo de Quijotanía, dice don Quijote, que para eso cabalmente será soberano.

-Y si los carneros -observa el gallego a su señor- se diesen a sí mismos esos empleos, supuesto que todos somos iguales por la ley, ¿sería honroso y ventajoso para nosotros vernos gobernados por animales? ¿Serían recibidos ellos mismos como diputados y senadores en el Congreso, o como ministros en las cortes extranjeras, si les cupiese el honor del sufragio popular?

-Esas hipótesis son inconcebibles. No hay cuidado de que los carneros se elijan a sí mismos, ni de que siquiera elijan por sí mismos. Dejarían de ser carneros si eligiesen para sus gobernantes, a otros que no fuesen sus gobernantes actuales. Ellos elegirán ciertamente, desde que son libres de elegir, pero se guardarán de no ejercer su libertad sino por nuestro conducto; y nosotros tendremos entonces buen cuidado de no elegir sino a nosotros mismos. Es la ventaja natural de la libertad representativa.

-Me parece eso tan natural y justo, dice el gallego, que sería un crimen de lesa libertad en el pueblo de elegir para gobernantes a los que no están en el gobierno.

-Sin embargo, para prevenir de lejos ese abuso ruinoso de toda libertad, añade el gallego, me permitiré yo, en mi calidad de secretario, indicar al señor gobernador que no sería bueno darse priesa en sacar a nuestras gentes de su actual capacidad electoral, es decir, que a fin de que mejor ejerzan su libertad, será preferible que no sepan leer, ni escribir, ni hablar más que la palabra "sí".

-Ciertamente -dice don Quijote-, que es el más funesto abuso que pueda cometer un pueblo libre el de querer ejercer su libertad por sí mismo, en vez de hacerla ejercer por conducto de su autoridad competente. Yo comprendo que un pueblo debe tener todas las libertades, pero, naturalmente, ha de ser a condición de no ejercer ninguna por sí mismo, y de entregarlas todas a su Gobierno. La libertad representativa, como el gobierno representativo, significa una libertad que se ejerce por apoderado. El apoderado es libre, pero no es libre por su cuenta, sino por cuenta y en provecho del poderdante, que harto tiene con ser el dueño de la libertad que no ejerce. Así nuestro pueblo será el más libre de América por la razón de que será el que menos se moleste en ejercer su propia libertad: el más bien educado para la libertad, por la razón de que no sabrá hablar más palabra que el "sí" misterioso, por el cual se encarna su libertad en la libertad soberana de su gobierno.

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