Peregrinación de Luz del Día, por Juan Bautista Alberdi

Segunda parte

XIII

Sistema de instrucción publica. Academia de Quijotanía

-Yendo por este camino -prosigue don Quijote- nos convendrá fundar academias y universidades en nuestra "Quijotanía", para consolidar su gobierno por las luces administradas como el alumbrado de gas, por cañerías de hierro, con sus llaves tenidas por las manos de la autoridad.

"La instrucción es la mejor base de la obediencia, cuando es instrucción gubernamental, es decir, cuando es dada por el gobierno en el sentido y según la mira de ser obedecido. Fundaremos a este fin una Academia."

-No será una "Academia de la lengua", en todo caso -dice el gallego-, porque la lengua de nuestro pueblo se reduce toda a la palabra "sí".

-¿Y qué importa? Será la Academia del sí, o mejor dicho, la Academia del silencio, destinada a cultivar la gran ciencia del callar; la sabiduría negativa, que consiste no en lo que dice, sino en lo que deja de decir; no en la verdad que enseña, sino en el error que deja de enseñar; no en lo que estudia, sino en lo que se abstiene de estudiar; no en lo que se sabe, sino en lo que ignora; no en lo que publica, sino en lo que deja de publicar. En este terreno, nuestra Academia podrá ser vencida por otras, si se comparan las producciones; pero ninguna tendrá su gloria de no haber producido jamás un solo disparate. Ya los árboles habían dicho que "si la palabra es plata, el silencio es oro", lo cual equivale a decir que si Platón es sabio, el carnero es la sabiduría.

-Una nación de carneros, es ya una novedad; bastante original -dice el gallego-, pero un cuerpo sabio formado de animales podrá parecer una novedad que no encuentre un solo creyente.

-Poco sabe y poco ha visto en este punto mi novel secretario. Yo le daré las bases, y él redactará sobre ellas los "Estatutos de la Academia de Quijotanía". Y para no perder tiempo ni dilatar su edificación, yo se las daré al instante. (El secretario escribe.)

"Base lª. Ninguno podrá ser recibido miembro de la Academia si no prueba por documentos fehacientes que ignora la palabra, la escritura y la lectura de toda lengua conocida. Si no presenta un diploma por el que acredite que no ha frecuentado escuela alguna, y que son ciencias que ha dejado de estudiar las matemáticas, la física, la geografía, la historia, la legislación, la moral, la economía política, la teología, la filosofía.

"2ª. La Academia constará de diez miembros; cada miembro tendrá un secretario, cada secretario será responsable de lo que se someta a la firma tácita de su jefe, ante su jefe únicamente.

"Todos los secretarios serán confidenciales e invisibles, menos el secretario general de la Academia, que será público y dará inspiración a los demás.

"La Academia tendrá su tesoro. El secretario será su tesorero. El tesoro se formará de las contribuciones pagadas por los miembros correspondientes en cambio de su diploma.

"3ª. La Academia tendrá miembros correspondientes en países extranjeros, con especial encargo de no mandarle jamás correspondencia alguna.

"4ª. Las funciones de académico serán gratuitas. Los secretarios tendrán un sueldo del Estado.

"5ª. El Gobierno hará los académicos y los secretarios y podrá destituirlos por razones del Estado.

"6ª. Cada secretario hace su trabajo y lo somete a su académico. Si el académico responde 'sí', la obra toma su nombre y el secretario guarda su responsabilidad ante su jefe. Las funciones de secretario de Academia son compatibles con las de secretario de Gobierno."

-Yo pregunto ahora al que tiene el honor de ser el mío: ¿aprueba él o no la idea de mi Academia?

-En cuanto a mí, ¿qué duda cabe? ¿No veo desde luego que seré yo toda la Academia? ¿Pero qué dirán "los otros" de una Academia en que sólo son excluidos los que saben leer y escribir, y eso por la razón de que saben leer y escribir?

-Reír de una academia semejante, es no conocer tantas otras que brillan en el mundo. Dios me libre de toda mira de ultrajarlas, pero dudo que exista una sola cuya tercera parte de miembros sepan entender los libros que llevan su nombre.

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