La vida es sueño, por Pedro Calderón de la Barca

Jornada segunda

Escena VI

BASILIO

¿Qué ha sido esto?

SEGISMUNDO

Nada ha sido.

A un hombre que me ha cansado

de ese balcón he arrojado.

CLARÍN

Que es el Rey está advertido.

BASILIO

¿Tan presto una vida cuesta

tu venida el primer día?

SEGISMUNDO

Díjome que no podía

hacerse, y gané la apuesta.

BASILIO

Pésame mucho que cuando,

Príncipe, a verte he venido,

pensando hallarte advertido,

de hados y estrellas triunfando,

con tanto rigor te vea,

y que la primera acción

que has hecho en esta ocasión

un grave homicidio sea.

¿Con qué amor llegar podré

a darte agora mis brazos,

si de sus soberbios lazos,

que están enseñados sé

a dar muerte? ¿Quién llegó

a ver desnudo el puñal

que dio una herida mortal,

que no temiese? ¿Quién vio

sangriento el lugar, adonde

a otro hombre dieron muerte,

que no sienta? Que el más fuerte

a su natural responde.

Yo así, que en tus brazos miro

desta muerte el instrumento,

y miro el lugar sangriento

de tus brazos me retiro;

y, aunque en amorosos lazos

ceñir tu cuello pensé,

sin ellos me volveré,

que tengo miedo a tus brazos.

SEGISMUNDO

Sin ellos me podré estar

como me he estado hasta aquí,

que un padre que contra mí

tanto rigor sabe usar

que con condición ingrata

de su lado me desvía,

como a una fiera me cría

y como a un monstruo me trata,

y mi muerte solicita,

de poca importancia fue

que los brazos no me dé,

cuando el ser de ho[m]bre me quita.

BASILIO

Al cielo y a Dios pluguiera

que a dártele no llegara;

pues ni tu voz escuchara,

ni tu atrevimiento viera.

SEGISMUNDO

Si no me le hubieras dado,

no me quejara de ti;

pero una vez dado, sí

por habérmele quitado;

que aunque el dar el acción es

más noble y más singular,

es mayor bajeza dar,

para quitarlo después.

BASILIO

¡Bien me agradeces el verte,

de un humilde y pobre preso,

príncipe ya!

SEGISMUNDO

Pues en eso

¿qué tengo que agradecerte?

Tirano de mi albedrío,

si viejo y caduco estás

muriéndote, ¿qué me das?

¿Dasme más de lo que es mío?

Mi padre eres y mi rey;

luego toda esta grandeza

me da la naturaleza

por derechos de su ley.

Luego, aunq[ue] esté en este estado,

obligado no te quedo,

y pedirte cuentas puedo

del tiempo que me has quitado

libertad, vida y honor;

y así, agradéceme a mí

que yo no cobre de ti,

pues eres tú mi deudor.

BASILIO

Bárbaro eres y atrevido;

cumplió su palabra el cielo;

y así, para él mismo apelo,

soberbio, desvanecido.

Y aunque sepas ya quién eres,

y desengañado estés,

y aunque en un lugar te ves

donde a todos te prefieres,

mira bien lo que te advierto:

que seas humilde y blando,

porque quizá estás soñando,

aunque ves que estás despierto. (Vase.)

SEGISMUNDO

¿Que quizá soñando estoy,

aunque despierto me veo?

No sueño, pues toco y creo

lo que he sido y lo que soy.

Y aunque agora te arrepientas,

poco remedio tendrás;

sé quién soy, y no podrás,

aunque suspires y sientas,

quitarme el haber nacido

desta corona heredero;

y si me viste primero

a las prisiones rendido,

fue porque ignoré quién era.

Pero ya informado estoy

de quién soy; y sé que soy

un compuesto de hombre y fiera.

Portada
Índice
Siguiente »
Biblioteca Oratlas